
...esta estupidez narcisista y sacha-romanticona:
antes era yo el que, al despedirme, les decía que la había pasado bien.
Ahora son ellas las que, al despedirse, remarcan lo bien que la pasaron y esperan que yo haya sentido lo mismo.
Eso sí, con esta santiagueña no repito en pedo! RARAAAA!