martes, julio 12, 2005

Melange merengadera nostálgica IV

...para una tarde lluviosa es morir en un sillón con una sobredosis de mimos.
El momento del tacto. A veces no entiendo cómo puede haber gente que se jacte de su sinceridad, muchas veces hiriente. "¡Qué boludo/a!" pienso, para mis adentros.
(...) Lo peor que puede pasar ante una diferencia hablada es que no haya acuerdo. Lo peor que puede pasar ante una diferencia no hablada es una inexorable explosión.
(...) Antes los novios eran más de irse a vivir juntos. Volvieron los compromisos serios. ¡A por ello!
(...) Respondé con el mismo amor puro, transparente, completo, total que se te brinda. Pero hacelo con sinceridad, con generosidad, con el corazón en la mano. Ofrecéselo a la otra persona.
(...) Es una cuestión de sentido común: mal podés concretar lo que aún no has deseado...
(...) Sé que hay cosas que no te convencen (...)
Vida interior, divino tesoro!
...la sencillez
(...) La persona halagada sabía que podía darse vuelta sin ser acuchillada por la espalda.
(...) Fue conocer y compartir, sin fin.
Se muestra perfecta/o para vos, como un rompecabezas donde las piezas encajan milimétricamente; te sentís completo/a con ella/él, te sentís contenido/a, valorado/a, amado/a, sentís que she/he cares (lo básico), la/o admirás, te parece divertida/o, interesante, linda/o, romántica/o, sensual, inteligente. Todo en orden aleatorio. La/o mirás a los ojos y te deshacés, te habla y te paralizás, está contenta/o y te contagia, está triste y te entristecés.