En estos días, por vez primera he sentido ganas de estar solo.
Es insostenible la situación de verse todos los santos días. Es sofocante para cualquiera.
La relación se fue tornando de a poco más tirante, hasta que hoy explotó una discusión (sin demasiada importancia) que desencadenó una abrupta partida de ella. De aquello de "no nos vayamos a dormir estando enojados con el otro", ni noticias.
Tengo un mal sabor en la boca. Veremos...