viernes, enero 27, 2006

Mirada al río

Hoy lo escuchaba al flaco este, cuya ex lo trapeó como si fuese un felpudo, despotricando contra ella.
Pero hablaba con la mirada perdida, miraba desde el décimo piso en Belgrano hacia el río. Mucho odio y sonrisas nerviosas, pero no dejaba de mirar al río...
La ex lo largó por teléfono, el pobre bolas en el sur y ella en Italia. Y el orgullo le juega una mala pasada por su cabeza. Se la imagina -como en Ojos bien cerrados- dele coger con un tano. Al pedo! Está bien que el sur te aburra. Pero controlate man!
Igual, no puede con su genio y la llama (impulsivo el flaco? naaaah...), para contarle que está rebien, que su vida es un éxtasis en estos últimos tiempos, que todo mejora mágicamente (absurdas mentiras), aunque finalmente le pide que tengan "una última charla, aunque sea en la puerta de su laburo", y vuelve a darse con que la mina ya no quiere saber nada de nada (lo saca cagando con un "esta semana no puedo, llamame la semana que viene" (auch!). Se siente usado, dolido. Y no respetado. La impotencia lo puede.
Para colmo después recibe la llamada de esta tercera persona que le recomienda "llamala a tu ex y mandala a la concha de su madre, decile que es una boluda, una pésima persona, etc." (esto de las terceras personas tirando consejos tan pedorros me trae malos recuerdos, y me desagrada).
Cuestión que el muy bolas le hace caso! Y la llama a la ex y la manda al carajo! HIJITO! sos boludo o te hacés? Ahora dice que después de haber hecho eso se siente mejor. Dice. Pero se queda en silencio y no deja de mirar al río, buscando no se qué.